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domingo, 15 de febrero de 2015

La cara B del turno de noche


Llego a la planta a las 9:45, pero la enfermera que está de tarde saldrá “tarde”, porque tengo que coger el cambio de todos los pacientes.
      Esta noche estaré sola con Sandra, mi compañera auxiliar (TCAE).
    Normalmente somos dos enfermeras de noche, pero Ana ha llamado para avisar que no podía venir. Ya se lo habían comunicado a la supervisora antes de que yo llegara. Aún así, yo también he llamado para recordárselo. He pedido refuerzo, pero me han dicho, que no han encontrado a nadie y que el hospital está muy justo de plantilla, así que, no pueden ni reforzar unas horas. Que hagamos lo que podamos. Eso nos han dicho. ¡¡¡Estamos solas!!!.
     Para más “coincidencias”, esta temporada hay “andancio de gastroenteritis”. Casi la mitad de la planta ha ingresado por ese motivo o padece este síntoma. Y son pacientes mayores. Necesitan más cuidados porque son más dependientes.

     Resultado:
.- Atender dos veces más pacientes de lo habitual, medicaciones, constantes, analíticas, ingresos, etc…
.- Llamar mil veces al celador (que ha venido las dos estipuladas más una por cansinas, porque debe ser cierto lo de que la plantilla está muy ajustada y los pobres han tenido también muy mala noche)
.- Nos hemos pasado el turno cambiando pañales, cambiando camas, poniendo y quitando cuñas…(incluso hemos tenido que acudir a una planta “amiga” porque se nos acabaron las sábanas)


    ¡¡Por fin!!!!, son las 7:30 de la mañana… por fin!!!, sí!!!, y en algún momento, pensamos que no llegaría nunca. 
Ambas podemos decir “No siento las piernas”, “No siento los brazos” o “Qué pena no habernos kilometrado”.

     Sólo queda escribir el evolutivo y esperar al cambio.

     Estoy sentada en el control, concentrada en hacer un balance final sin olvidar registrar todo lo hecho, cuando mi compañera TCAE termina de colocar el carro de la ropa y cae derrotada sobre el sillón. 
Y en ese momento, exclama:

   .- Si tuviera que identificar a los pacientes de la planta por sus caras, lo tendría difícil, pero si me enseñan sus posaderas…. soy capaz de reconocerlos ¡¡¡¡a todos!!!!.

5 comentarios:

Irene F dijo...

Jajaja!!por un lado y por otro tiene menos gracia... Imagínate que uno de tus pacientes se pone muy malito y tienes que estar a pie de cama, ¿Quién repartiría la medicación, quién atendería a los demás?Esto también sucede en mi hospital y me imagino que en el de todos. Te pasas el turno estresado por las prisas y porque le pides al cielo que ninguno se ponga malo. Esto no `puede ser... no pueden ir justos de personal. Estamos hablando de personas.
Genial tu entrada, Sonia (como siempre)

Anónimo dijo...

Las plantillas en los hospitales se gestionan muy mal, al menos en los públicos. Los refuerzos del hospital en el que trabajo tienen por objeto estar toda la noche en la unidad con independencia del nivel de actividad que haya. Es decir, que puedes encontrarte una planta reforzada con un DUE y TCAE de más (6 personas en total) y estarte toda la noche sin hacer nada, mientras en otras unidades se requiere de personal para atender a toda la demanda. El mismo personal a veces solicita refuerzo sin que sea necesario e incluso te dan una reprimenda cuando llaman de supervisión y comentas que no es necesario. Creo que el personal debería de estar más concienciado y no solicitar recursos cuando no es necesario para que no ocurra lo que a vosotras os ha sucedido.

Sonia Palencia dijo...

Gracias Irene!, sobre todo, por leer y opinar!

Sonia Palencia dijo...

Es cierto.!! Se gestionan mal.!!!!
El procedimiento está mal desde su inicio. La carga asistencial está muy desequilibrada (en servicios se desloman mientras que en el de al lado están relativamente relajados), aunque cada vez es menos frecuente y, en los que están relajados, son momentos puntuales, donde pasan de cero a cien en segundos (urgencias, urpa, quirófanos, uci, sobre todo en fines de semana) lo que no justifica el reducir personal hasta el límite de riesgo.
Además, las direcciones que gestionan los refuerzos, desconocen esa carga asistencial real. Se fían de unas opiniones y no se creen otras. Como no están allí para constatarlo, son poco conscientes de lo duras que pueden resultar las noches.
Y con los recortes, hemos entrado en una dinámica de ahorro peligrosa. Llegado el caso necesario, no hay recursos a los que echar mano. Esto acabará afectando, inevitablemente, a la calidad asistencial y a la salud de los trabajadores, así como a la imagen pública del sistema sanitario. En vez de "ahorro", mejor sería gestionar en el "uso efectivo sin malgastar".
Tu idea de concienciar al personal es muy buena, siempre que se le haga partícipe y no "responsable" y "culpable", como se ha venido haciendo.
Gracias por pasarte y comentar.

Anónimo dijo...

Ciertamente, el 70% del presupuesto de un hospital es para pagar las nominas de los trabajadores, por lo que alguna responsabilidad tendremos.

Ponte en contacto conmigo aquí!

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