ShareThis

viernes, 15 de abril de 2016

No quiero ser el médico

 El médico diagnostica, prescribe, ordena, indica, dirige el proceso clínico. 
¿Es superior a la enfermera? 
Tiene más años de preparación, titulación superior, otras responsabilidades. Por ello, también, otras funciones, distintas atribuciones y retribuciones, incluso diferente reconocimiento. 
¿Es esta una cuestión de quién es más y quién menos? 
¿De quién está por encima y quién por debajo? 
¿De quién debe mandar y quién obedecer?

      Trabajo en un hospital. En una planta. Estoy jornadas de 7 o 10 horas, ininterrumpidas en la sala. Conozco a mis enfermos personal e íntimamente. Mi responsabilidad, durante mi turno son los pacientes de mi planta y están todos ubicados en la misma sala. El médico viene; a pasar visita o porque enfermería le avisa de una urgencia. Tiene asignados los pacientes de la sala además de los de consulta, con  frecuencia también pacientes de otras salas, o de  urgencias…. Viene, se va,... a veces es tan difícil de localizar…

      Yo lo tengo más fácil para conocer bien a mis pacientes, personal e íntimamente, no solo por su clínica. Sé lo nerviosos que se ponen durante el pase de visita (cada día viene un médico distinto, o la entrevista  es rápida y apresurada, o le impone la presencia del médico…). Me gusta estar porque sé que a mi paciente se le olvidará preguntar un millón de cosas que le preocupan (que no comprende bien qué le pasa, que no duerme, que no va al baño, que tiene más dolor durante la noche, que tal o cual pastilla no le sienta bien, o ….) sé que el hecho de saber que su médico conoce sus preocupaciones tendrá un efecto terapéutico beneficioso para él y me gusta ocuparme de que lo hablen entre ellos y no siempre sea yo quien hable por él.

      Si eres enfermera, cuando el paciente te necesita y te requiere, (...porque es terminal, tiene un proceso muy grave, la situación le supera….)  le atiendes, le escuchas, le miras a los ojos, le coges la mano, haces una tila a su hermana, te acabas aprendiendo los nombres de sus familiares, dónde viven, de dónde vienen, a qué se dedican, qué les preocupa. Ellos también se saben tu nombre, acaban conociendo tu turno mejor que tu familia...
      Cuando el paciente muere, le acompañas, acompañas y apoyas a la familia. Hablas con todos, les explicas, les respondes, les escuchas, les tranquilizas… Avisas al médico, a veces tarda porque está muy ocupado, viene, certifica la muerte y se marcha. Con suerte, suelen dar el pésame, pero por lo general, eso te lo dejan a ti.

      Por eso, yo no quiero ser médico, me gusta ser enfermera, sensible, cercana, a veces llorona, pero con orgullo de ser lo que soy.

      Sé que no todos los facultativos son del tipo... ¿qué le pasa al de la cama 2 que no me acuerdo? ¿Y este cómo se llama? ¿Y a este otro de qué le hemos operado? Sé que hay médicos, muchos, que se implican, se preocupan, se desviven por sus pacientes y se saben sus historias clínicas mejor que la enfermera, e incluso consiguen conocerles personalmente casi tanto como ellas, a pesar de que tienen más difícil poder establecer estas relaciones.


La clave es trabajar en equipo. Si no aprendemos a hacerlo, nosotros perdemos, el paciente pierde. 
Y sé muy bien que “Yo quiero ser enfermera”


Esta entrada ha sido escrita en colaboración con Miriam. Si quieres leer más cósas de Miriam:

7 comentarios:

Miriam dijo...

Sonia eres de las personas que vale mucho la pena rodearse.
Eres enfermera de trinchera y de corazón
Quien te conoce bien sabe que inteligente y emprendedora como Nadie
Buena persona por supuesto
Gracias por dejarme participar y por estar siempre ahí

The observer dijo...

A ver, yo elegí la medicina porque obviamente iba a enseñarme muchas cosas sobre la vida y la muerte, no me interesa conocer a la prima de mi paciente porque al final lo que esa persona va a necesitar es que la traten, el problema es que muchos médicos se obcecan con esa parte y no nos damos cuenta de que debemos tratar/conciliar el ambiente social que rodea a la persona, y supongo que por eso se le presta tanta atención al hecho de la relación médico-paciente, la cual es complicada cada vez más.

Yo prefiero ser médico, no por el rollo ese de superioridad, sino porque me gusta el papel que tiene, de aquí para allá, su tarea es preocuparse por el paciente, aunque no lo haga siempre en persona, y aunque nos preocupemos a veces más por lo que tiene que por cómo se siente y cómo lo está pasando.

alfredo zurita dijo...

tambien es un poco lo que ocurre entre los medicos de familia y los especialistas, conocer una parte de la medicina parece mas importante, y es mejor remunerado que conocerla toda

Teresa Ochagavía Pelayo dijo...

Hola Sonia,
Querría ponerme en contacto contigo pero no se cómo puedo llegar a tu correo.

Me gustaría hablar un poco contigo sobre enfermería y tu blog. Hago entrevistas a enfermeras. Si te interesa, ponte en contacto conmigo.

muchas gracias.
Un saludo.

Sonia Palencia Enfermera de Trinchera dijo...

Hola Teresa
Gracias por tus amables palabras. Me encantaría ponerme en contacto contigo. Puedes hacerlo a través del apartado Ponte en contacto conmigo del blog, que encontrarás al final de cada entrada o en la dirección de correo enfermeradetrinchera@gmail.com
Estoy deseándolo.
Un abrazo
Sonia

Luis Arantón dijo...

Como tú Sonia, yo también quiero ser enfermera; ni médico, ni mini-médico, ni nada que se le parezca. Enfermera!
Creo que resumes bastante bien la labor de la enfermería y sobre todo la necesidad de trabajar en equipo, pero al mismo nivel, cada uno con su ámbito de responsabilidad, solo de esta manera el paciente tendrá la mejor atención posible por ambos profesionales.
Gracias por el post

Anónimo dijo...

Buenos días Sonia,

No sé cómo he llegado a parar aquí, a tu pequeño espacio, pero he de decirte que llevo al menos un par de horas leyendo estas historias.
Pese a no conocerte, deduzco por lo que cuentas (y la forma en que lo haces), que verdaderamente eres una apasionada de tu profesión. Que pocas enfermeras (o al menos, no tantas como debería) hay desempeñando su labor con el entusiasmo y el cariño con el que tú lo haces.
Yo no soy enfermera, yo soy auxiliar de enfermería. Y elegí serlo por los mismos puntos que tú enumeras en tu decisión de preferir ser enfermera antes que médico.
Me gusta estar con mis pacientes, conocerlos, consolarlos. Saber que tras ese número de cama existe una vida, una familia, unos sueños.
Los auxiliares somos los grandes olvidados del equipo de enfermería. A veces te encuentras con gente que ni siquiera sabe muy bien si valemos para algo más que para cambiar pañales. A mí eso me da igual, yo no me metí en esto buscando obtener un reconocimiento público ni social, lo hice porque me gusta. Y no lo cambiaría por nada.

Ponte en contacto conmigo aquí!

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Suscribirse ahora Feed Icon